¿Qué tiene de especial nuestro cerebro?

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Fuente: escueladefelicidad.com

Nuestro cerebro posee 86 mil billones de neuronas que utilizan una gran cantidad de energía, recientes investigaciones, presentada por Suzana Herculano, nos demuestra que dicha energía es obtenida a través de nuestros alimentos y la preparación del mismo nos permite suplir la energía que necesitamos.


 

 

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Entrevista al investigador en Neurociencia y Epigenética, Raúl Delgado: “Sea feliz, por la salud de su descendencia”

Fuente: http://www.informativos.net/

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Lo cierto es que, según avanzadas investigaciones en el campo de la neurociencia y la epigenética, el entorno, cuando actúa sobre las neuronas, determina el comportamiento de un individuo, pero no solo eso. Además, el comportamiento de un individuo puede modificar el estado epigenético de sus descendientes en una sola generación. 

Nuestro cerebro, tal y como afirma el doctor Raúl Delgado, “está continuamente expuesto a impactos que nos predisponen a ciertas enfermedades”

No es sencillo asimilar el proceso epigenético, cuando supone una revolución en la manera de entender la relación entre el código genético, los factores externos y los comportamientos o enfermedades. Para que podamos comprenderlo mejor, el doctor Raúl Delgado me remite a las investigaciones del comportamiento de “ratas mamás” lideradas por Michael Meaney de la McGill University, en Canadá.

Los estudios mostraron que había ratas que pasaban más tiempo que otras cuidando de sus crías. Las crías de las ratas “poco cuidadoras” -consideradas en el estudio como, entre comillas, ‘malas madres’- eran más ansiosas y tenían mayor propensión a la depresión. A su vez, las crías hembra de madres “malas cuidadoras” eran también “malas cuidadoras”.

Los experimentos de Michael Meaney demostraron que la conducta materna genera un cambio epigenético en el cerebro de las crías. Las crías de “buenas madres cuidadoras” tenían mayor nivel de receptores GR, que son los que controlan la respuesta de los glucocorticoides, la hormona del estrés. Este cambio en la cantidad de GR era producido por cambios epigenéticos. Además, cuando hijas de madres “malas cuidadoras” eran criadas por madres “buenas cuidadoras”, éstas se desarrollaban como si hubiesen nacido de su madre adoptiva. Por lo tanto no era un factor genético, sino epigenético.

Esperamos que llegados a este punto de la explicación sobre la entrevista, hayan conseguido deducir que las alteraciones epigenéticas son aquellas que sufren los genes en su relación con el medio ambiente, aunque no todo es tan sencillo.

En esta entrevista que les ofrecemos en formato de vídeo/TV, el Doctor Raúl Delgado-Morales nos explica de manera divulgativa y comprensible, los mecanismos de la Epigenética y lo determinante que resulta en nuestra salud, en nuestro comportamiento, en nuestro bienestar y en nuestra felicidad. ¡Busquen el equilibrio, padres y madres del mundo. De su equilibrio dependerá la salud mental y la felicidad de sus hijos e incluso de sus nietos! Así lo demuestra la Epigenética.

EEUU invierte 60 millones de dólares para enterarse de lo que pasa en el cerebro

Fuente: http://www.technologyreview.es

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Fuente: convercoach.uy

Hasta la fecha, la comunidad científica solo ha conseguido registrar la actividad de unas 500 neuronas de forma simultánea, pero nuestros cerebros tienen 80.000 millones de ellas

Hace varios años, Kording, un científico de datos de la Universidad de Northwestern (EEUU) especializado en la neurociencia, decidió estudiar cuántas neuronas se habían llegado a registrar de forma simultánea del cerebro de un animal vivo. Grabar el intercambio eléctrico de las neuronas es algo que se volverá cada vez más necesario si aspiramos a llegar a entender la consciencia o desarrollar maneras de restaurar el movimiento de los paralíticos.

El resultado fue un artículo publicado en Nature Neuroscience en 2011 que describía la “ley de Stevenson”, bautizada en honor al alumno de postgrado y autor principal, Ian Stevenson. Parecida a la ley de Moore, que predice que la potencia computacional se duplica cada dos años, la ley de Stevenson también demostró un crecimiento exponencial del número de neuronas que los científicos han podido grabar de forma simultánea. Pero, mientras todos se sienten “felices e impresionados por la ley de Moore”, Kording afirma que “toda la comunidad de la neurociencia quiere ver morir la ley de Stevenson”.

El motivo es que cada uno de nosotros tiene casi 80.000 millones de neuronas en el cerebro. Pero lo que los datos demostraron fue que desde la década de 1920, cuando los científicos escucharon por primera vez los picos eléctricos de una neurona, sólo han duplicado esta cifra una vez cada siete años, hasta alcanzar unas 500 neuronas. A este ritmo, Kording musita: “Estaremos todos muertos antes de poder grabar ni siquiera la parte de un cerebro de ratón. O sea que fatal.”

La semana pasada, docenas de neurocientíficos se dirigieron a Arlington (EEUU) para analizar cómo podrían romper la ley de Stevenson. El evento pretende definir los requisitos de un nuevo programa del Departamento de Defensa estadounidense llamado “Neural Engineering System Design” (Diseño de Sistemas de Ingeniería Neuronal) que destinará 60 millones de dólares (unos 54 millones de euros) como parte de la iniciativa BRAIN del presidente Obama. El objetivo: desarrollar tecnologías capaces de grabar un millón de neuronas de forma simultánea en tan sólo cuatro años.

Pero ese es sólo el principio. DARPA, la agencia que administra el programa, también quiere un dispositivo que pueda simular al menos 100.000 neuronas cerebrales. Deberá ser inalámbrico, y cualquier componente electrónico tendrá que caber en el espacio equivalente a una moneda de cinco céntimos. Por último, los investigadores han de cumplir con los requisitos de seguridad para poder realizar ensayos en humanos, algo que requiere una “exención para dispositivos de investigación” de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

La neurociencia y la cabeza del votante

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Fuente: ElUniverso.com

Con las últimas elecciones en Argentina, se ha tomado como muestra la influencia de los candidatos sobre sus votantes. La Tecla.info nos comparte un artículo sobre este tema.

Un estudio del neurólogo José Vila demostró que ciertas partes del cerebro humano se activan al momento de tener que elegir entre dos candidatos como propone un ballotage. Qué pasa con Macri, que ocurre con Scioli.

El análisis se enfocó en el análisis de los afiches publicitarios de los dos partidos que obtuvieron mayor cantidad de votos de cara a las próximas elecciones presidenciales 2015: el Frente para la Victoria y Cambiemos.

“Lo que hicimos fue mostrar los spots publicitarios a personas que no nos dijeron si iban a votar a Macri o a Scioli, sino en base a una serie de preguntas detectábamos claramente las preferencias que tenían por uno u otro”, explicó el especialista, quien es parte del equipo médico del doctor Pedro Lylyk.

Según informa Infobae, las respuestas cerebrales fueron medidas mediante resonancia magnética funcional (RMf). De esta manera pudieron detectar los patrones cognitivos que se ponen en funcionamiento en el cerebro, qué áreas del cerebro se activaban ante cada estímulo.

“Lo que observamos en el grupo que prefiere a Macri es que se activan las áreas relacionadas con los centros primitivos, que es la amígdala, que está en la profundidad del lóbulo temporal y está relacionado con las emociones. Se activa esa área, pero no podemos saber si lo hace porque le gusta o no. Lo cierto es que le provoca una emoción, que no podemos discriminar”, dijo.

Con respecto a los posibles votante de Scioli agregó: “La sorpresa fue que en el grupo que tenía una preferencia por el Frente para la Victoria se activaron otras áreas, relacionadas con la introspección, la reflexión. Esto también podría ser porque existían dudas”.

“Después, la singularidad, la razón, la educación y la cultura es la que nos transforma para bien o para mal”, explicó el neurólogo. La función cerebral se puede evaluar de manera indirecta, a través de la detección de cambios locales en los vasos cerebrales de las llamadas “áreas funcionales- elocuentes o críticas”, por ejemplo, en regiones del cerebro humano que controlan funciones específicas en respuesta a tareas determinadas.

Para reconocer las áreas que se activaron utilizaron la técnica llamada BOLD y un equipo RM 3 Tesla, que muestra las áreas cerebrales que se activan, calculando las diferencias en el consumo de oxígeno en las zonas del cerebro que están trabajando más intensamente mientras el paciente es expuesto a estímulos.

Para Vila el uso de las neurociencias en la política están en crecimiento, aunque todavía se está lejos de conocer con exactitud qué significa que se active determinada área.

Aprender y memorizar moldea nuestro cerebro

Fuente: elcultural.com. Por: JAVIER LÓPEZ REJAS

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Francisco Mora en su laboratorio de la Universidad Complutense. Foto: Sergio Enríquez-Nistal

Coincide esta entrevista al doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford Francisco Mora (Granada, 1945) con un homenaje en la embajada italiana a la neuróloga Rita Levi-Montalcini, de quien dictó la laudatio de su Honoris Causa en la Universidad Complutense. De su agitada agenda surgen entregas editoriales como El reloj de la sabiduría, ¿Enferman las mariposas del alma?, El Dios de cada uno o ¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad? También es el caso de Neuroeducación (Alianza), nuevo estudio con el sello característico de Mora en el que el rigor, la divulgación y la pasión destilan en cada capítulo.

Se diría que Mora escribe como habla: sencillo pero sin concesiones. Confiesa en la introducción del volumen que Neuroeducación se ha ido gestando a través de conferencias y diálogos con sus colegas y con una de sus habituales estancias en el departamento de Fisiología Molecular y Biofísica del Carver College of Medicine de la Universidad de Iowa, donde fue nombrado Helen C. Levitt Visiting Professor durante el curso pasado. “Es un libro que intenta destacar el momento actual de la relación cerebro-educación, pensando no tanto en su inmediata aplicación en los centros de enseñanza como en conocer la forma en la que se está trenzando ese enlace, que se avizora fructífero”.

-¿Qué parte del cerebro registra el proceso educativo?
-Sin duda, la corteza cerebral. Y en ella de modo destacado la corteza prefrontal, la parte más anterior del cerebro.

-¿Podríamos hablar en estos momentos de biología de la educación?
-Sí, claramente, porque la educación se refleja en cambios moleculares y neuronales en el interior del cerebro. Y eso también es biología. Expresamente además ya se refleja así en artículos publicados en revistas científicas del prestigio de Science.

-Hablemos entonces de evolución. ¿Nos “enseña” algo nuestro pasado a la hora de comprender los procesos de aprendizaje en el laberinto cerebral?
-Nos enseña que este es un proceso tan básico para la supervivencia del individuo como lo puede ser beber, comer o la sexualidad. Aprender y memorizar constantemente es vital para todo ser vivo. Sin todo eso se muere muy pronto. Y muchas más cosas que se refieren a los códigos que traemos en nuestros cerebros construidos a través de la evolución y que se reproducen durante el proceso ontogénico de cada ser humano.

-Usted llega a definir el cerebro como un “plástico” que se transforma a lo largo de todo el arco vital…
-Sí, en su sentido original etimológico griego de “modelar” o cambiar de forma. La neurociencia tiene ya evidencias sólidas de que el cerebro cambia a todo lo largo del arco vital humano y que de hecho aprender y memorizar es en su esencia un instrumento con el que cada uno modela constantemente su cerebro: recambio y sinapsis nuevas, otras neuronas, receptores de neurotransmisores que aumentan o se pierden y una larga lista de procesos neurobiológicos. Viene muy a cuento la frase de Ramón y Cajal en la que señalaba que cada hombre es el escultor de su cerebro. Al mencionar lo del arco vital hay que recordar que no es lo mismo la plasticidad del niño de tres años que la plasticidad de una persona de ochenta.

Emoción y neuromitos

Curiosidad, atención, memoria, emoción… Mora rastrea los ingredientes de la educación, analizándolos por separado, pero hay uno que resulta esencial en el proceso de aprendizaje: “La emoción, sin duda. Sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que te dice algo nuevo, que significa algo, que sobresale del entorno. Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”.

El autor de ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro? también pone algunos puntos sobre las íes sobre lo que él llama neuromitos en torno a la educación, conflictos generados de una errónea interpretación de los hechos científicos. Uno de ellos es, según Mora, el que se refiere al desarrollo en los tres primeros años: “En concreto a la falsa concepción de que debido a esa enorme proliferación de conexiones en los cerebros de los niños, a millones de sinapsis nuevas todos los días, y a la enorme plasticidad, es la fase que permite absorber mejor cualquier tipo de conocimiento”. Según el fisiólogo eso ha hecho a mucha gente pensar que es bueno “inundar” el cerebro del niño con conceptos, vocabularios y memorización de hechos aislados pensando que estos niños tendrán capacidades cognitivas superiores. “Lo que se ignora -sentencia- es que en esos primeros años no se aprenden conceptos abstractos sino que se adquiere un mundo sensorial y motor a través de ese maravilloso instrumento inventado por la naturaleza que se llama juego”. Otro neuromito que deshace Mora es el de que sólo usamos el diez por ciento de las capacidades de nuestro cerebro: “Digámoslo ya, el cerebro utiliza todos sus recursos, de genética y entrenamiento, cada vez que se enfrenta a la solución de problemas o en los procesos de aprendizaje y memoria”.

-¿Puede internet y sus redes de comunicación conducirnos a una revolución cognitiva? ¿Está provocando nuevas formas de atención?
-Todavía conocemos muy poco este hecho, más allá de la activación específica de ciertas áreas cerebrales. Lo que está claro es que en algunos adolescentes internet puede provocar adicción y de esto último sí comenzamos a conocer los sustratos neurales. Lo cierto es que navegar en internet requiere de un foco de atención muy corto y siempre cambiante. Esto puede ir en detrimento de una atención sostenida, ejecutiva, que es la que se requiere para el estudio. Es verdad, como usted señala, que se ha comenzado a hablar de una nueva forma de atención producida por internet pero aún se desconocen los circuitos por los que se desarrolla.

-Qué opinión le merece el mapa cerebral presentado recientemente en EEUU y liderado por Rafael Yuste?
-Es un paso muy importante para seguir profundizando en el conocimiento del cerebro. Pero este acontecimiento, aun siendo muy importante, está muy lejos de llegar a la intimidad del funcionamiento del cerebro humano. Piense que el cerebro es siempre cambiante y diferente en cada ser humano. Por este motivo no permitirá ver los logros realizados con el mapa genómico. El cerebro es el gran misterio, todavía lejano en el horizonte. Esto me recuerda aquello que dijo una vez el Nobel de Medicina David Hubel cuando señaló que el ser humano posiblemente no conozca nunca la intimidad del funcionamiento de su propio cerebro. “Intentar creer lo contrario sería algo así como creer que nos podemos elevar del suelo tirando de los cordones de nuestros propios zapatos”.

Colegio aplica sistema de neurociencia para reforzar las capacidades de sus alumnos

Fuente: latercera.com / Myriam Bustos V.

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Fuente: latercera.com

Este método se está aplicando por primera vez en Latinoamérica en el Colegio Bertait, en la comuna de Lo Barnechea. A través de un dispositivo cerebral, este proyecto pretende saber cuáles son las áreas más débiles de sus alumnos.

El dibujo interactivo de un barril comienza a incendiarse en la pantalla del computador. Abajo de éste, hay una barra en donde dice ‘concentración’, que sube y baja erráticamente. Las llamas del barril aumentan y disminuyen. “Debes concentrarte”, le dicen al alumno que está sentado frente al computador. Lo hace, y el barril estalla. El estudiante acaba de quemar el dibujo solo mirando la pantalla, gracias a un dispositivo cerebral, una especie de cintillo que tiene alrededor de su cabeza y que envía señales a través de  bluetooth al computador. 

Es un juego, pero también parte de un nuevo método que busca “hacer un cambio radical en la educación”, señala René Barba, secretario general del Colegio Bertait, en Lo Barnechea, primer establecimiento en Latinoamérica que lo aplica a sus alumnos.

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Este sistema de neurociencia busca ayudar a niños con déficit atencional, para potenciar las áreas en donde tienen buen rendimiento, y mejorar aquellas en donde presentan problemas. “Estamos en un proceso de evaluación. Hemos trabajado con los niños que tienen déficit atencional. Con esto, nos hemos dado cuenta que esta situación no es un problema. Ahora vemos al déficit con otra mirada”, manifestó Barba.

Cómo funciona

Son varias las sesiones a las que asisten los alumnos para ser evaluados. Este proceso se lleva a cabo a través del dispositivo cerebral. Sentado frente a un computador con juegos especiales, el estudiante comienza a manejar la pantalla con su cerebro, a través del cintillo.

De esta manera, con lo que se ve en la pantalla, “se pueden definir problemas cerebrales a nivel de defunción cognitiva asociada al rendimiento académico”, indicó Cristián Corrial, director de Neurofutura, empresa que ofrece este servicio y que trabaja con el Colegio Bertait. Con este mismo aparato, a través de juegos,  se entrenan las frecuencias para mejorar la calidad y el desempeño general del cerebro, de la misma manera que un tenista fortalecería la habilidad motriz”, precisa Corrial.

Por ejemplo, se pueden mejorar las frecuencias cerebrales asociadas a las matemáticas para que el estudiante suba sus notas y para que tenga mayor facilidad en el proceso. En ese sentido, explicó Corrial, si las frecuencias asociadas a esta área son débiles, se puede entrenar el cerebro para que las frecuencias aumenten y mejore el rendimiento en matemáticas. 

Déficit atencional

En el caso de los menores con déficit atencional, según explica Corrial, ellos tienen frecuencias bajas, y les cuesta aumentarlas con facilidad. “Tienen problemas de concentración, ya que son éstas las frecuencias que están asociadas con esa área”.  Entonces, se hace un trabajo para aumentarlas, explicó. 

De acuerdo al director de NeuroFutura, el tratamiento más buscado por los padres para niños con déficit atencional, son los medicamentos, usados para producir las frecuencias que les ayudan con la concentración. Sin embargo, “nosotros creemos que con el dispositivo cerebral podemos ayudar a los alumnos para que produzcan frecuencias por sí mismos. Podemos producir lo mismo que se fuerza químicamente”, indicó Corrial. 

Con este nuevo método, en el Colegio Bertait buscan “potenciar las fortalezas que valen la pena para el alumno, y no perder tiempo en lo otro”. Por esto, después de realizar la evaluación, “se le entrega un informe a los apoderados, en donde les decimos cuáles son la debilidades y las fortalezas del alumno. Ahí son los padres los que pueden determinar si quieren ahondar en el proceso luego de una conversación. Después de eso, determinamos  cómo potenciamos el talento del alumno”, explicó Barba. 

A pesar de esto, agregó, no se deja de lado las áreas débiles del alumno, ya que siguen asistiendo a esas clases. En ese sentido, in dicó “los alumnos igual van aprender, porque pueden, pero no les reforzamos tanto esas áreas, para que no dejen de lado aquellas cosas en las que son bueno”.  

Sobre el uso de este aparato en establecimientos vulnerables,  el director de NeuroFutura, que sería “plausible  que esta tecnología, en tres años más, este disponible para todos”.

La publicidad une fuerzas con la neurociencia

Una serie de nuevas empresas fundadas por investigadores del cerebro o que los cuentan entre su personal tienen un consejo para los anunciantes: lean la mente de sus clientes. (Thinkstock)

Una serie de nuevas empresas fundadas por investigadores del cerebro o que los cuentan entre su personal tienen un consejo para los anunciantes: lean la mente de sus clientes. (Thinkstock)

Fuente: elnuevodia.com

Anunciantes toman en cuenta reacción emocional de sus clientes para entenderlos mejor

Esta primavera, Facebook le encargó a una compañía de San Francisco llamada SalesBrain que midiera cómo reaccionaban los consumidores a los anuncios vistos en un smartphone en comparación con los de una pantalla de televisión. Los investigadores neurológicos utilizaron diversos sensores para medir la transpiración, el ritmo cardíaco, el movimiento de los ojos y la actividad cerebral de los setenta participantes. La conclusión fue que las personas sacan más provecho de la información que aparece en un teléfono móvil que en un televisor, y que mirar televisión obliga al cerebro a trabajar más para luchar contra las distracciones.

“Nuestra cercanía física a la pantalla del móvil ha modificado nuestra percepción del tamaño del aparato”, sostiene Helen Crossley, responsable de conocimiento de la audiencia de Facebook IQ, la división de investigación del mercado interno de la compañía. “Nos obliga a estar más atentos y a tener una actitud más positiva hacia el contenido”.

Una serie de nuevas empresas fundadas por investigadores del cerebro o que los cuentan entre su personal tienen un consejo para los anunciantes: lean la mente de sus clientes. En un mundo en el que el período de atención cada vez es más corto, en el que los consumidores revolotean por los sitios de los medios sociales y se saltean las publicidades online, los anunciantes están recurriendo a las neurociencias para entender mejor cómo atraer a los compradores hacia sus productos.

“La gente no se rige por el lado racional de su cerebro. La mayoría de las decisiones de compra se toman de manera irracional”, asegura Itiel Dror, neurocientífico que estudió en Harvard y fue contratado por la consultora londinense BrandOpus para probar el rediseño del logo de McCain Foods Ltd. de Canadá.

Dror les pidió a 1,700 compradores de siete países que relacionaran palabras y frases como “familia”, “calidez”, “producida en serie” y “fábrica” tanto con el viejo logo de McCain –el nombre de la compañía dentro de una caja negra lisa- como con el nuevo, que muestra la caída del sol en un campo. McCain lanzará la nueva versión en 160 países.

Codificación facial

Estas compañías emplean métodos como el seguimiento de los ojos, las imágenes cerebrales y la codificación facial –cámaras que analizan la expresión de las personas y evalúan su estado de ánimo segundo a segundo- para determinar la reacción a los anuncios. La Neuromarketing Science Business Association, creada en 2012, tiene más de mil miembros en 91 países.

Esta especialidad ayuda a los anunciantes a crear mensajes simples que “mezclan deliberadamente la memoria consciente con la inconsciente”, dice Dan Machen, director de innovación de HeyHuman, agencia de publicidad londinense centrada en la neurociencia. “Debemos pensar el cerebro del receptor como un sistema ya recargado”.